
Por Iván García Medina
En política no siempre gana quien tiene más votos. Muchas veces gana quien entiende mejor el tablero.
La última semana dejó una lección que debería estudiarse en las escuelas de operación política: mientras Sergio Chávez gobernaba Tonalá, José Luis Tostado operaba el Congreso.
Y el resultado fue contundente.
En cuestión de días, el alcalde morenista quedó atrapado entre dos narrativas que terminaron fusionándose en una sola: los cuestionamientos públicos sobre la conformación de su patrimonio y la polémica generada por la Asociación Público-Privada para la construcción y operación del nuevo rastro municipal.
Por separado, ambos asuntos podían enfrentarse y administrarse políticamente. Juntos, se convirtieron en una tormenta perfecta.
La ofensiva comenzó en el Congreso del Estado. Desde la tribuna, legisladores de Movimiento Ciudadano colocaron en el centro del debate posibles conflictos de interés relacionados con el proyecto del rastro. Lo que parecía una discusión técnica sobre infraestructura, financiamiento y servicios públicos se transformó rápidamente en una discusión sobre vínculos familiares, transparencia y ética pública.
El efecto fue inmediato.
La conversación pública dejó de girar alrededor de los beneficios o riesgos de la APP y comenzó a concentrarse en una pregunta mucho más poderosa desde el punto de vista político: ¿existía o no un conflicto de interés detrás del proyecto?
Cuando una pregunta de esa naturaleza logra instalarse en la opinión pública, el debate técnico pasa a segundo plano.
Y ahí es donde aparece la mano del operador.
José Luis Tostado entendió perfectamente dónde estaba el punto vulnerable de su adversario político. La batalla no se libró en los estudios financieros ni en los dictámenes jurídicos. Se libró en la narrativa.
Mientras Morena intentaba defender el proyecto, Movimiento Ciudadano logró cambiar el eje completo de la discusión.
El golpe fue aún más efectivo porque llegó en un momento en que ya existían señalamientos y debates públicos relacionados con la evolución patrimonial del alcalde tonalteca. La combinación de ambos temas produjo una percepción política difícil de contener.
Lo que para el gobierno municipal eran dos asuntos distintos, para la opinión pública terminó formando parte de una misma historia.
Y en política, quien logra construir la historia suele tener una ventaja decisiva.
Por eso el principal ganador de la semana no fue una diputada ni una comisión legislativa.
Fue José Luis Tostado.
El coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano volvió a demostrar por qué es considerado uno de los operadores políticos más eficaces del grupo gobernante en Jalisco. Convirtió un proyecto estratégico para Tonalá en un problema político para Morena y obligó al alcalde a jugar a la defensiva.
El principal perdedor tampoco fue el proyecto del rastro.
Fue Sergio Chávez.
Porque una obra puede cancelarse.
Un dictamen puede replantearse.
Una autorización legislativa puede volver a discutirse.
Lo verdaderamente complicado es recuperar el control de la narrativa cuando la duda ya quedó sembrada en la opinión pública.
Y esa es precisamente la batalla que hoy enfrenta el alcalde de Tonalá.
La política suele premiar a quienes entienden el momento, el tablero y la narrativa.
Mientras en Tonalá se intentaba defender un proyecto, en Guadalajara ya se estaba librando una batalla distinta: la de la percepción pública.
El resultado es evidente.
El proyecto del rastro quedó cancelado.
Sergio Chávez quedó obligado a explicar.
Y Movimiento Ciudadano logró colocar la agenda.
Si algo dejó esta semana es una lección que pocos alcaldes olvidan: en política no basta con tener la razón técnica; también hay que ganar la discusión pública.
Esta vez, el operador fue José Luis Tostado.
Y una vez más, el grupo político zapopano encabezado por Juan José Frangie demostró capacidad para influir más allá de los límites de su municipio.
Tostado y el grupo zapopano ganan otra batalla.
Sergio Chávez y Morena deberán prepararse para la siguiente.
Porque en Jalisco, las elecciones se ganan en las urnas, pero muchas veces las guerras comienzan mucho antes, en el terreno donde se construyen las narrativas.
Nota del autor: Esta columna constituye un análisis político de hechos de interés público. Las personas mencionadas gozan de presunción de inocencia y corresponde exclusivamente a las autoridades competentes determinar cualquier posible responsabilidad administrativa, civil o penal.
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