
Por Manuel Gutiérrez.
Uno de los hechos de la semana que desató una guerra de información en el conflicto entre Rusia y Ucrania, fue el derribo de un avión jet de 4 motores un Ilyushin IL-76 que recibió el impacto de misil antiaéreo, pero este transportaba a 76 prisioneros de Ucrania.
Ambas partes se culpan de lo ocurrido. Ucrania alega que el avión estaba cargado de misiles S400 que se emplean en los bombardeos del país defensor, por lo que presumen que los rusos pusieron a bordo a los prisioneros de Ucrania como escudo humano, que iban con destino a un intercambio por presos rusos. Las cajas negras, quedaron en poder de Moscú, que tiene una larga historia de desinformación, y lanzar mentiras descaradas.
BBC de Londres, indica que toda información del Ministerio de Defensa Ruso tiene que ser verificada, comprobada antes de difundirse.
El avión cayó cerca de Belgorod, y en tanto que Ucrania esperaba armar una versión consistente sobre el hecho, en ese lapso de 8 horas, Rusia acusó a Ucrania de haber matado a sus propios soldados, lo cual de manera intencional suena a descabellado.
Ucrania libra una lucha antiaérea desesperada, y en la jornada del miércoles les atizaron 40 misiles, de los derribaron los de crucero, y algunos intercontinentales, pero tuvieron más de diez impactos, pero de todos modos provocaron muertos civiles. Ucrania no dispuso en ningún momento de información confiable sobre quiénes volaban en el avión derribado.
Ucrania señala que Rusia no identificó el vuelo, indicando su ruta y que era transporte para el intercambio que debió realizarse el miércoles. En la zona se ha intensificado los ataques con misiles en tanto se combate por parte de Rusia para recuperar Jarkov.
El tema causó consternación, sobre todo en las familias ucranianas, que tienen familiares en condición de prisioneros de guerra.
Lo que pareció un acierto militar, no confirmado por el Comando Militar de Ucrania, en principio, puede ser que haya sido derribado por un misil de Ucrania, dado que aviones de ese tipo, se emplean para lanzar armas a las tropas rusas.
La culpabilidad quedará envuelta en debates estériles, tanto en la historia que presente Rusia, desde luego acusando a Ucrania. por el derribo, pero Kyiv nunca supo que viajaban a bordo prisioneros…
Rusia presentó una denuncia sobre terrorismo contra las fuerzas militares y el gobierno de Ucrania. Demasiado maquiavelismo en torno a este lamentable hecho, que es de dudarse sea aclarado en forma verdadera. De igual forma, Ucrania presentó una denuncia penal en base a las leyes de Ucrania, y culpa a Rusia. El Consejo de Seguridad de la ONU delibera.
En tanto Putin viajará a Kalingrado, originalmente Konisberg, en alemán, situado entre Polonia y Lituania, y casualmente aproximará al dictador ruso a uno de las áreas de maniobras de la OTAN que desplazan 90 mil elementos en una simulación de una invasión en gran escala.
Tass, la agencia rusa, declaró que Putin va a participar en un encuentro estudiantil. Esta población es marcadamente favorable a la Unión Europea, pero está en “territorio” ruso actualmente y hablar del pasado alemán, es motivo de penalizaciones de más de un año de cárcel, o manifestar solidaridad con Ucrania es delito.
DE LA FIESTA DE LA POCA ROPA, A LA MUCHA CARCEL
En un cambio radical del reporte de la guerra, veamos como pasan la guerra los privilegiados de Moscú.
Los vips y los ricos y famosos de Rusia en tanto se divierten pese a la guerra. Y la influencer Nastya Ivleeva tuvo la idea de hacer una fiestecita, que dio la nota mundial incluso fue cubierta por la BBC.
La moralista, anti-gay de Rusia, que alienta la invasión con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, por la decadencia moral de Ucrania que puede enfermar a los inocentes rusos, salió a relucir en todo su esplendor. Ellos no pecan, para nada.
Nastya tuvo la ocurrencia de rentar un club de Moscú, uno de los glamorosos, el Mutabor, para hacer el tema “Fiesta casi desnuda”. Los invitados debían observar la etiqueta de llevar la menor prenda posible.
El rapero ruso ruso conocido como Vacio, de nombre Nikolai Vasiliev se llevó las ovaciones entre otros, porque su atuendo fueron zapatos deportivos sin calcetines, y uno de los calcetines se lo colocó….en un punto estratégico corporal…las redes explotaron cuando el calcetín…creció.
La fiesta estaba en grande. Pero Nastya que compareció con un brassier negro, muy recatada, no invitó a Putin a la fiesta.
Los partidarios de la guerra, pusieron el grito en el Kremlin. “Cómo pueden estar de fiesta así cuando los valerosos soldados del Ejército arriesgan sus vidas en la operación especial”. –En Rusia, decir invasión, significa cárcel de un año por lo menos-
Total que el rapero del calcetín fue detenido, multado con 200 mil rublos, por alterar el órden, y detenido durante 15 días de cárcel, por “ promover relaciones sexuales no tradicionales”.
Nastya está pagando la fiesta con consecuencias que no imaginó. Tiene un montón de demandas legales, entre los moralistas, los de un colectivo en favor de la guerra, que exigen que la multen con mil millones de rublos, es decir 11 millones de dólares para la organización Fundación Defensor de la Patria, un grupo que da dinero a los soldados involucrados en la operación especial –no dije invasión, no vayan a recluirme-.
Pero el problema va más álla de eso. La industria de la música de Rusia, los eventos de entretenimiento tuvieron una conmoción. Dima Bilan, veterano cantante de Rusia, conocido por Eurovisión, estuvo entre los invitados. Este declaró que asistió con jersey de cuello alto, gabardina grande, pantalones y zapatos…no sabía que vestirían otros invitados” pero todo se contrajo y la industria musical y de entretenimiento genera muchos dólares vitales.
Las estrellas están siendo eliminados de la programación frívola de noche vieja, y les están cancelado contratos de televisión estatal. Los militaristas los condenan.
La censura se puso feroz. Los asistentes han optado por ofrecer disculpas a la opinón pública –obvio manipulada por los militaristas- por ejemplo Phillip Kirkorov, ya formalmente vestido, pidió clemencia porque “Lo último que quiero es que un error así resulte en restricciones para mi carrera en Rusia, el único país en que existo como artista y como ciudadano”.
Nastya por su parte pidió una “segunda oportunidad al pueblo (y gobierno ruso) y si esta se le niega estoy lista para mi ejecución pública, no rehuiré. Estoy lista para cualquier resultado”.
La risas se trocaron en llanto y en barrotes de cárcel. Y contratos cancelados y demandas. No invitaron a Putin y su plana mayor…
Pero una reflexión: Tras de la invasión de Ucrania, muchos rusos célebres huyeron a Europa, o a otros lugares del mundo. Los que se quedaron siguieron con sus carreras, entreteniendo a un pueblo amargado, y siguiendo con su estilo de vida lujoso y glamoroso, que les da el status de estrellas. Antes sólo criticaban a los que huyeron, pero ahora…a todos se les reclama expiación.
MOSCU NO CREE EN LAGRIMAS, PERO TAMPOCO EN RISAS.
Ni los nazis clausuraron los cabarets de Berlín que noche a noche siguieron con su escape a la frivolidad, en que militares y civiles reían, bailaban, cenaban o más, mientras la guerra rugía con su alrededor, tampoco dejaron de hacer cine, y menos aún de clausurar los festivales de música. Lo mismo sucedía en Londres.
Es algo tan humano, tan entendible y le hace falta a una sociedad sana. Pero esto muestra que Rusia si está siendo afectada por la guerra, que muchos dicen “ya perdió Ucrania y que ya tuvo 400 mil bajas” pero sigue resistiendo, pero los artistas de Ucrania se le juegan más.
Por ejemplo unas artistas jóvenes femeninas cantaban por el fin de la guerra en una ciudad y por el triunfo de Ucrania, con público en vivo, cuando del cielo cayó un misil… fin.
Rusia por tanto ya busca chivos expiatorios de algo que puede entenderse como fracaso en más de un sentido y que da credibilidad a la lucha de Ucrania.
La doble moral y la corrupción no son patentes de Ucrania, son de todos los pueblos eslavos, y más en Rusia, la madre Rusia. Que caro pagaron los artistas un rato de ser como deben…una puerta a la evasión de una realidad sombría.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.








