
(Segunda Parte)
Por Manuel Gutiérrez.
Manuel García Morente, comenzó a sospechar de una trama providencial, en torno a su vida. Un pariente cercano suyo había sido ejecutado en la Guerra Civil Española, por ser de la “Adoración Nocturna” y quedar Manuel expuesto por envidias a perder su puesto de decano de la Universidad de Madrid, en que tenía fama de ateo.
Esta narración se encuentra en “El hecho Extraordinario” su íntima revelación de conversión que lo llevo en 1940 a ordenarse sacerdote católico. Su mundo, sus amigos, sus relaciones fracasaron, todo se desmoronó y en el fondo, comenzó un ascenso reflexivo y de vivencia.
Ortega y Gasset medió con la república, a través del ministro de hacienda, para ayudarle, posteriormente Ortega quedaría expulsado de la República.
Casual o Providencialmente, el mundo se arregló para García Morente, acercando su realización vocacional, pero ya era otro, había tenido una intensa experiencia mística, o revelación, de esas del tamaño de San Pablo en el camino de Damasco. Halló a un Cristo feliz de que la voluntad del hombre sea la misma que la voluntad divina…
Su propuesta de modelo de hispanidad, es tan medieval, tan nacionalista y tan universal que asombra. La idea es que sea el hombre mitad monje, mitad soldado. La idea es que sea caballero aún sin armadura, sin caballo, la espada debe ser la verdad y el escudo la justicia de sus causas, eso no tiene al tiempo como referencia limitante.
Esto implica que existen guerras legítimas, justas, en que el cristiano puede asumir la lucha espiritual y en alguna etapa, armada como ha ocurrido en la historia de México y de España.
No propone la iniciativa belicosa, sino una guardia valiente de los valores e instituciones que dan sentido a nuestra vida.
Esto tiene como base el pensamiento de San Agustín “La Ciudad de Dios” que relaciona la religión y las monarquías feudales el concepto de combate al mal, a la par búsqueda de la perfección.
Por extensión el caballero milicia de Cristo, sirve a un ideal religioso, y al poder temporal, como un ciudadano honrado. Al rey con un ideal de justicia, de ascetismo, y de vivir para hacer el bien, según expone Morente como finalidad de su alegoría.
LAS ORDENES MILITARES
Otro efecto de la idea de caballería. Las cruzadas crearon las órdenes militares o de caballería, los hospitalarios como las de San Juan y de Malta, y los Templarios, que sumaron su actividad misional, su combatividad al desarrollo del tráfico financiero, causa principal de su persecución incautación y muerte que los situó en el origen ficticio de muchas sectas secretas.
En el Siglo XIII hubo órdenes destinadas a combatir las herejías, como la de Lombardía, pero otras se destinaron a proteger los territorios lejanos, las fronteras, como los Caballeros Teutones, autores de la primeras incursiones en tierras rusas medievales, y los Hermanos Livonios de la Espada.
España encontró sus propias órdenes, Castilla origino la de Santiago, la de Alcántara y la de Calatrava, Aragón: La de Montesa, originada en cofradías de un siglo antes.
En 1098 nació la Orden del Santo Sepulcro, vigente hasta hoy, por la primera cruzada para proteger los peregrinos y a los Santos Lugares. La Militia Cristhu se formó en 1209 en torno a los Dominicos para que laicos guerreros, defendieran la fe.
Hay Ordenes que aplican estos principios de la Iglesia: La Compañía de Jesús, de Ignacio de Loyola, parte del concepto militar, Padre General, Compañía, disciplina, etc. Pero todo era militarizado con obediencia total, para la idea de la Contrarreforma, también con alcance mundial hoy siguen siendo vanguardia intelectual.
Pero se diferencias de la caballería en cuanto a que son eclesiásticos, bajo jerarquía directa de la Iglesia, predicadores, como los Domini Canis, o Perros de Dios, idea de los Dominicos en esos tiempos guerreros contra las herejías, otro concepto de Orden religioso vigente en nuestros días como una orden predicadora y magisterial.
Es factible que algunas ideas de Manuel García hayan partido de esa idea histórica de las ordenes religiosas y militares, que pasó a formar parte de las propuestas de José María Escrivá, fundador del Opus Dei, que propone la conquista de la santidad, en una vida laica, con liderazgo incluido y como un selecto llamado, también con las características de una orden, con disciplina y una gran tarea formativa, que ha alcanzado un nivel planetario.
Pero muchos filósofos y pensadores nutrieron con sus ideas esas vivencias, son demasiado numerosos para mencionarlos.
García Morente, desarrolló este tema de Hispanidad y Caballería, hasta llegar a Buenos Aires, en 1938 para luego de definir que los rasgos étnicos, religiosos, y culturales de los pueblos de Hispanoamérica forman un destino común por su origen.
HISPANIDAD Y CABALLERIA
La caballería como estilo de ser, como forma de actuar puede volver a unir a todos. García busca unir el proyecto de Ortega y Gasset para que el pensamiento y la identidad de Hispanoamérica, encuentren su sitio para el alma española, para la emoción, para la acción sobre todo de los jóvenes que tengan una misión histórica no una vida estéril de comodidad y relativismo.
En México sin embargo se le adelantó el Lic. Anacleto González Flores, líder católico, caballero cristiano que encabezó la lucha civil por la libertad de conciencia, pero que igual que el experto español escudriño a Manuel Kant y a Heinrich Bergson y Chesterton y dio vida a un concepto apasionado de vivencia vertical y una transformación del estilo de la juventud, como educador influyente y auténtico, en un contexto completo de carácter, ideas y valores de vida plasmadas en la acción y en sus obras y discursos.
Salvo por su pasión, su labor retórica y escrita, la vida de AGF era propia de su época, de una personalidad definida y orientada en pensamiento y obra de caridad encendida, que uso para ayudar, para enseñar, para formar líderes, que lo llevó al martirio.
El concepto de Hispanidad se integró a la idea de mexicanidad por pensadores posteriores como José Vasconcelos y Antonio Caso, así se constituyó en un tema de intelectualidad y de vivencia proponiendo un mejor hombre con conciencia mexicana y universal.
Una concepción histórica, antropólogica, y sociológica, pero no contraria a los principios religiosos que nos unificaron.
Los principios de Manuel García Morente aplican no solo en España. Es justo reconocer a este pensador que introdujo a la filosofía a generaciones hispanoamericanas como mínimo. Se alineó con el nacionalismo español, y con la restauración de Franco.
Continuó en la enseñanza, y llegó a hondar en el pensamiento tomista con gran profundidad, todo partió de una reconversión cambio por dentro, luego cambió su entorno, fue un caballero a su manera en las aulas buscó el pensamiento elevado y en la enseñanza sembró su propuesta.
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