
Por Manuel Gutiérrez
Primera parte
El ideal de la caballería, no se ha extinguido. Este modelo de forma de ser se encuentra vigente en algunos jóvenes y en su momento dio resultados portentosos en la historia eso propone el filósofo Manuel García Morente, pensador español.
La caballería, el constituirse en caballero cristiano, consiste en un estilo de ser. El que se conforme un objetivo ideal, la salvación del alma, y que cumpla con un deber, el servir con cualidades de heroísmo a Dios y a la Patria venciéndose a sí mismo.
RESULTADOS HISTORICOS
Tomemos el modelo español, ya que la Hispanidad no existiría sin este modelo, que forjó tercios y guerreros, frailes y obispos, aventureros y marinos,administradores probos y en fin una generación de audaces, que fueron capaces de cambiar la historia de la humanidad.
La primera parte fue la reconquista de España. Aquí surge el primer modelo el Cid Campeador, luchador incansable, ensanchando metro a metro el terreno de los reinos católicos frente la dominación árabe. El otro arquetipo lo hizo Miguel de Cervantes, “El Quijote de la Mancha” representando el idealismo frente a la mezquina realidad.
Luego, las hazañas navales, desde los fundamentoscientíficos de las academias, de las cortes reales, a la temeridad de los marinos, y capitanes que con tripulaciones heterodoxas y con escorias, muchas veces, se aventuraron al descubrimiento y la conquista.
Como si no fuera eso suficiente, ese aliento de caballerosidad, -no es indispensable que sea con caballos– bastó para ensanchar el mundo de Occidente, el Catolicismo, y el consolidar elimperio español, en los siglos XVI, XVII y XVII, en que decae ante la piratería inglesa, la derrota de armada invencible, y la carcoma que corrosiono las estructuras del imperio de sol a sol, que tenía también que enfrentar ideas disolventes de sus logros, de su fundamentación y de su finalidad.
Monarcas triunfantes, luchadores contra los enemigos internos y externos de España, de los Reyes Católicos a Felipe IV, Carlos V, Felipe II, por mencionar emperadores en su tiempo, emprendieron con los recursos del nuevo mundo, una guerra de Contrarreforma Protestante.
Junto a la opulencia del culto, la buena vida que se dio en muchos lugares de España, -por ejemplo en Filipinas que no trabajaba y vivía de los dividendos de las Naos de China- propiciaron que se destacara el valor de la caballería, en guerras sangrientas en Flandes y Holanda, en Italia, hasta el surgimiento de nuevas nacionalidades en los países teutones, y austriacos.
Para ello se cimenta la caballería en principios que cada uno es una conferencia magistral en cada uno de ellos. Quiénes crean que me decante por una rareza medieval, les diré que este arsenal de ideas sigue siendo aplicado en México en la educación por muchas instituciones superiores que lo adecuan, restando el concepto de caballería, pero quedándose con las recomendaciones de carácter o filosofía que distingue a sus egresados.
Las Milicias y fuerzas armadas, han encontrado en estos conceptos, el perfil ideal de valor e integridad de sus jefes, oficiales y de sus hombres.
El caballero cristiano es primero un Paladín, un defensor de las mejores causas, aunque tenga que deshacer entuertos, tiene la firme creencia de que puede en su acción individual inspirar, de poder transformar la realidad.
Otros puntos del tema caballerosidad que explica ese imperio, que desarrolló García Morente en su filosofía: Grandeza contra Mezquindad, somos consciente de nuestro propio valer, la mezquindad empieza cuando creemos que somos lo que tenemos.
Ser por encima del haber, capacidad de hacer todo a un lado si cuesta la dignidad, metas derivadas de sueños, de trascender.
Arrojo contra timidez: Su base es la convicción, sustento capaz de hacer actuar hasta la muerte. Un rasgo hispánico es tenacidad y el cifrar todo en su propio esfuerzo.
Altivez contra Servilismo: Funda la acción en la naturalidad y sencillez, en el menosprecio de lo quese tiene, en la grandilocuencia para externar sus ideas y en valor que da al silencio como forma de ratificarlas. Ni dobleces ante los poderosos, ni encumbramiento ante los humildes.
Más pálpito que cálculo. Consiste en tomar resoluciones por el dictado interno, cuando las probabilidades son en extremo contrarias. Personalidad: El predominio de lo vital como poder de acción y creación, un hombre de carácter, intransigente en causas del bien.
Culto al Honor. Entre lo que se es y lo que se quisiera ser, busca la perfección. El Honor es una cualidad que necesita servicio, decisiones correctas y equilibrio, sometiendo la vanidad y no buscando fama tóxica y pasajera.
Idea de la Muerte: Es un inicio, no se le teme, no es el final, se vive para la vida eterna, como una transición inevitable que consuma el destino humano, pero con la certeza que el final sorprenda con actos éticamente inobjetables durante la vida.
Vida Privada y Vida Pública: Exige congruencia, concordancia entre los valores internos y externos, con predominio de la realidad y de la actualidad. La historia no regresa, no se pretende ser anacrónicos, sólo clásicos por encima de las modas pasajeras.
Religiosidad. Profunda y auténtica. Confianza en Dios y vivencia real de la fe en pensamientos y actos una integración de un modo de vida genuino que responda al reto del evangelio y la búsqueda del reino de Cristo en la tierra.
Impaciencia de la Eternidad: Consecuente con lo anterior, la búsqueda y consagración de la vida a la pertenencia de Dios.
Encontré a Manuel García Morente, aquel del libro de “Lecciones Preliminares de Filosofía” que fue caballo de batalla de muchas generaciones en el bachillerato al contactar a Ortega y Gasset.

Es un filósofo forjado en la Universidad de Madrid, y finalmente converso al catolicismo por causa del músico Héctor Berlioz, al escuchar “La Infancia de Jesús” cantada por un tenor.
Ahí se cambió a su Dios emanado de la filosofía en que se piensa, pero no se adora; por el Dios más humano que era capaz de amar, y redimir, en que se piensa, vive, trasciende fue sacerdote.
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