
Por Dr Salvador Guerrero Chiprés
La Zona Rosa es diálogo vivo entre el pasado libertariamente bohemio de la Ciudad de México, el presente de dinámica diversidad identitaria y la inminente renovación de su atmósfera cosmopolita.
Este rincón capitalino experimenta una metamorfosis sustantiva, iniciada en el acercamiento de comerciantes con el Gobierno en las tardes del Zócalo Ciudadano, durante los primeros meses de la administración de Clara Brugada.
La anécdota fue recordada este martes por la mandataria durante la inauguración de las obras de nuevo ciclo en donde brillaron las iniciativas culturales de José Luis Cuevas, deambularon personajes con Monsiváis o llegamos a comprar pantalones de amplios pliegues en la adolescencia lejana o a tener comidas hace tres décadas con Carlos Payán, entonces director de La Jornada en Le Bec Fin (El Pico Fino) con la esmerada comida francesa de aquellos años 90.
Envuelto en una bruma donde se confunden la crónica literaria y la leyenda urbana, el polígono de la Zona Rosa es memoria popular y clasemediera de bares audaces y riesgos si existen descuidos ante los acercamientos ocasionales de la delincuencia. Cuevas aseguraba que el vecindario era demasiado tímido para ser rojo y demasiado osado para ser blanco. Pasaron 50 años y todas las coloraciones habitan ahora este espacio.
La efervescencia le valió el apelativo del Montmartre mexicano. “Generaciones de artistas, escritores, intelectuales, soñadores, que hicieron de estas calles un símbolo de libertad”, resaltó Brugada.
Una transformación social profunda es enunciada y deseada, al menos, una depuración quirúrgica ante años de desigual atención y riesgos frecuentes a la seguridad a unos metros de la sede de la Secretaría correspondiente. La comunidad LGBT+ es hoy un bastión para recuperar el espacio.
Una nueva intervención urbana es impulsada por la administración local, alineada de forma estratégica con la coyuntura del Mundial de Futbol, aceleradora de obras. Se colocaron 29 esculturas públicas y 800 nuevas luminarias, y ya hay 280 cámaras del C5 y promoción del programa C5 Aliados para conectarse tecnológica y cívicamente al organismo de videovigilancia más robusto del continente. Se intervinieron 35 esquinas y semipeatonalizó la emblemática calle Amberes.
La secretaria de Turismo, Alejandra Frausto, recuerda el nacimiento de un turismo verdaderamente incluyente y Enrique Irazoque, secretario de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, puntualiza el acto de justicia social en el reconocimiento de la lucha histórica de los colectivos.
El significado de esta recuperación trasciende la renovación del asfalto o la colocación de mobiliario urbano de vanguardia. Recuperar la Zona Rosa es plataforma y aspiración.
@guerrerochipres
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