El presidente Andrés Manuel López Obrador entendió que ya no pudo y mandó todos sus principios políticos y supuestamente democráticos a las cañerías: en plena crisis sanitaria, el mismo día en el que la Suprema Corte de Justicia dio marcha atrás al intento reeleccionista de Jaime Bonilla en Baja California, cuando nadie se da cuenta cabal de las medidas de gobierno, entregó al Ejército la seguridad pública y de aquí a 2024 podrá detener ciudadanos sin ningún problema y con todos los riesgos que eso implica.
No se trata de alarmar sino de reflejar lo que ocurre: la economía en México sufrirá un golpe brutal a raíz del Covid-19, fenómeno negado mil veces por el presidente. El dólar ya está en 24 pesos y el peso ha tenido una devaluación del 33%; el desempleo ya llegó; el presidente quiere reabrir mañana algunas áreas de la economía cuando el pico está anunciado ahora para el 13 de junio; la gente está violando el confinamiento y para irse de vacaciones; agreden a médicos y enfermeras; estos amenazan con paros si no obtienen debidas disculpas del presidente, etcétera, etcétera.
Hoy martes 12 de mayo el diario Reforma publicó en su encabezado principal: “Académicos, legisladores y políticos de Oposición coincidieron ayer en que el modelo de la Guardia Nacional fracasó en su intento por contener la violencia, de modo que ahora militares y marinos asumirán esa labor abiertamente.
“En medio del repunte de violencia, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó ayer, a través de un decreto, que las Fuerzas Armadas asuman tareas de seguridad pública hasta el 27 de marzo de 2024, año en que concluye su sexenio, de manera complementaria a la Guardia Nacional, creada en 2019.
“Así, soldados y marinos podrán ejercer las 12 atribuciones previstas en la Ley de la Guardia Nacional, como restablecer el orden en zonas fronterizas y puentes limítrofes -pudiendo detener a migrantes-, y participar en operativos con autoridades locales”.
Si usted se pregunta ¿para qué hizo esto el presidente? Solamente hay que pensar que lo hizo para todo el sexenio, que todo va mal y la gente saldrá a las calles a pedir desde empleos, hasta hallar a desaparecidos, y exigir la salida del presidente. Bueno, el mandatario ya tiene quien pare las protestas de los ciudadanos.
A ver qué pasa.
@ivangarme
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