
Horacio Villaseñor Manzanedo
Vaya dilema, el gobierno municipal es hoy un “poder público” sin poder, y a eso llamamos anarquía. Los integrantes del ayuntamiento son por lo general gente oportunista; ambiciosa, ignorante e hipócrita. No llegan al poder porque saben gobernar, sino porque les tocó. De allí que son gente con poder público que no pueden y el desastre está a la vista. Guadalajara, más que resolver problemas requiere de capacidad para introducir soluciones. Me explico: La obligación de todo ayuntamiento es hacer lo que se deba hacer para que los habitantes de la ciudad estén seguros y no tengan que gastar su dinero adquiriendo agua potable, o reparando sus vehículos y propiedades dañadas por una inundación; ni dejando encendidas lámparas, todas las noches, en su acera porque el alumbrado público no sirve o lo tapa ramas de un árbol que no se ha podado desde hace décadas; ni comprando bolsas de plástico para tirar la basura porque algunos tarados prohibieron las que regalaban en los supermercados; ni gastando más en comida cara porque no hay mercados públicos cerca de casa o no tienen los estacionamientos necesarios; tampoco hay panteones económicos y dignos para enterrar y visitar a nuestros seres queridos; también, si se puede, hay que gastar comprando seguros para vehículos, casas, negocios y médicos, porque el tránsito es terriblemente peligroso, no hay control de nada, los robos a casa-habitación o empresas es cosa de todos los días y los servicios de salud son “muy malitos”. Faltan áreas verdes, parques, calzadas, avenidas y pasos a desnivel, todo es insuficiente, el descuido general es evidente y la gente, además de pagar impuestos, tiene que gastar para protegerse y a los gobernantes solo les da por celebrar el día del “tejuino, la torta ahogada, la rosca de reyes” y muchas otras ocurrencias más o para echar el típico “choro mareador”. Los problemas públicos se construyen, no surgen espontáneamente, son creados por la ineptitud gubernamental y solo pueden eliminarse a través de la misma acción públicaque, por cierto, no es ambigua, su fin es claro, pero si sus directivos no la entienden, se confunden y confunden a la gente, que naturalmente cree que las autoridades saben porque llegaron al poder. Cuando los regidores comprendan el reto que significa regir una ciudad y tomen en serio su obligación, entenderán que necesitan ayuda de expertos en la gestión de la complejidad en las organizaciones públicas. Los servicios públicos, por ley, deben ser generales, uniformes, continuos, regulares, obligatorios y subordinados a la administración pública. Generales; significa comunes a todos, en todo el territorio, no únicamente en la zona centro, en colonias “fifís”, turísticas o comerciales, no solo donde se generan más ingresos y, eventualmente, se puede ser más argüendero o “donde ve la suegra”. Uniformes; significa iguales, en las mejores condiciones en todo el municipio. Continuos; significa sin interrupción, los servicios públicos no descansan, no tienen días festivos, deben ser otorgados los 365 días del año, durante las 24 horas del día. Regulares; significa frecuentes, con itinerarios establecidos. Obligatorios;significa imprescindibles, deben existir siempre, resolver y la responsabilidad de todo ello es la administración pública, nadie más. En el ámbito gubernamental, la única corresponsabilidad existente es entre dependencias, la sociedad no es corresponsable en esto, asegurar que si la gente no copera no habrá solución es, coloquialmente, un “cuento chino” utilizado por los “gobernantes” que no pueden cumplir y tratan de diluir su responsabilidadrepartiendo culpas. ¿Cuál servicio público municipal, en Guadalajara, es general, uniforme, continuo y regular? Obviamente ninguno, entonces son servicios que no sirven y si el gobierno municipal de la principal ciudad en Jalisco y la segunda, en importancia, en México no cumple, el resto de los municipios de la zona metropolitana y del estado, menos. Nuestro ayuntamiento inservible, solo es una bonita anarquía organizada. Ni hablar.
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