
Por Laura Gutiérrez Franco
La viabilidad estructural del Tren Maya enfrenta su mayor desafío técnico y político hasta la fecha. Tras los recientes reportes de hundimientos y fallas en el Tramo 5 Sur, que conecta Cancún con Tulum, la urgencia de un peritaje independiente es innegable. Ignorar las advertencias en una zona de fragilidad geológica extrema no es solo un riesgo logístico, sino la antesala de una potencial catástrofe humana y ambiental que el Gobierno Federal debe atender de inmediato.
El origen de la alerta: ¿Quién detectó el problema?
La denuncia fue escalada por el ingeniero Wilberth Esquivel, exdirector de Servicios Públicos en Cancún, quien a través de documentación audiovisual detallada mostró las maniobras de emergencia que se realizan en la zona de pilotes. A esta voz se han sumado los monitoreos constantes de la organización Sélvame del Tren, que ha documentado la degradación del subsuelo y la inestabilidad de las columnas en tiempo real.
El problema: ¿Qué está fallando exactamente?
El núcleo del conflicto es la interacción entre la infraestructura pesada y el suelo kárstico, caracterizado por roca caliza porosa y sistemas de cavernas. Los puntos críticos detectados son los siguientes:
1. Asentamiento Diferencial: Se ha reportado que varios pilotes no alcanzaron el punto de roca firme, lo que provoca que la estructura se hunda de forma desigual bajo el peso de las vías.
2. Corrosión del Acero: La inserción de pilotes directamente en el acuífero ha expuesto el alma de acero a una corrosión acelerada, comprometiendo la integridad de la cimentación a largo plazo.
3. Falla en el Sellado: El cemento inyectado en las perforaciones no ha logrado consolidarse debido a la porosidad de la roca, generando inestabilidad en las bases del viaducto elevado.
4. Remiendos de Emergencia: Se han observado trabajos para construir zapatas adicionales que intentan “abrazar” y estabilizar las columnas que ya presentan movimiento.
El riesgo: El escenario de una catástrofe
Si la administración federal no detiene las operaciones para realizar una intervención profunda y transparente, las consecuencias podrían ser fatales. Un asentamiento imprevisto con el tren en movimiento podría derivar en un colapso estructural o un descarrilamiento en el viaducto elevado. Asimismo, la presión constante sobre bóvedas de cavernas no detectadas aumenta el riesgo de socavones masivos.
La responsabilidad oficial
Aunque la Presidenta Claudia Sheinbaum ha ordenado la elaboración de un dictamen técnico, la narrativa oficial mantiene la operación del sistema. No obstante, los antecedentes de empresas como Grupo Indi en otros tramos obligan a una vigilancia externa y rigurosa.
Arreglar “sobre la marcha” no es una estrategia aceptable cuando se trata de transporte masivo de pasajeros. El Gobierno Federal debe priorizar la seguridad técnica y la vida de los usuarios sobre cualquier calendario político o de inauguración. Una tragedia en el Tramo 5 sería una mancha imborrable y, sobre todo, un evento que pudo haberse evitado escuchando a los expertos.
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