
Horacio Villaseñor
Evitar que Guadalajara se siga inundando cada vez que llueve, poco o mucho, es relativamente sencillo. Solo se requiere de directivos públicos profesionales, conocedores del derecho gubernamental, que puedan gobernar al gobierno y poner orden adentro para que funcione. La sociedad hace lo que debe hacer si el gobierno, gobierna. Me explico: Guadalajara tiene un grave déficit de áreas verdes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), faltan por lo menos 6 metros cuadrados por habitante, más o menos 850 hectáreas que a la ciudad le faltan para poder vivir con calidad en ella, hectáreas que nunca se tendrán si el gobierno municipal no las proporciona. Sembrar árboles donde se pueda estorbando el tránsito en banquetas, convirtiendo los camellones en viveros o hacer argüende porque se talan algunos que estorban para hacer obras necesarias para el desarrollo urbano, es tonto. No se puede ni se debe evitar que la ciudad siga desarrollándose y creciendo verticalmente, el gobierno municipal es el responsable del ordenamiento territorial, pero su incapacidad administrativa hace que proponga puras estupideces que no sirve al interés general como prohibir o restringir construcciones en algunos lugares que son propiedad privada. La sociedad, en el marco de las leyes, puede hacer con sus bienes lo que a su interés convenga y si la ciudad necesita espacios, el ayuntamiento debe adquirirlos en lugar de afectar a particulares y vacilar a la opinión pública con inútiles declaraciones como; “no permitiremos torre en el Bosque de los Colomos” o “dejo de ser gobernador si se construyen las torres en Colomos”. Cuando el gobernante es chafa, no puede más que declarar mentiras. Les platico, mi tío Arnulfo, cuando presidió el ayuntamiento entre 1980 y 1982, pensando en la ciudad, en los bienes públicos, no en el enriquecimiento personal indebido sino en mecanismos para fortalecer al gobierno para que sirva,hacerlo económicamente solvente, hizo lo necesario para sumar, sin deuda, predio tras predio en beneficio de la ciudad. En tres años, aumentó 33 % la tierra propiedad del gobierno municipal, con extensiones grandes, no “terrenitos” inservibles, sin empréstito alguno y sin aumentar impuestos, todo lo logróasegurándose de que la ciencia administrativa fuera la correcta. Gracias a lo que hizo Don Arnulfo Villaseñor Saavedra se pudo construir el Planetario Severo Díaz, el Parque Huentitán, el Parque de la Liberación, el Parque Ex-Penal de Oblatos, el Panteón del Sur y otros más, dejó terrenos para zonas de reserva para el crecimiento de la ciudad, razón por la que administraciones posteriores pudieron construir el Zoológico Guadalajara, el edificio de la Cruz Roja del Norte y otras obras. Lamentablemente, otros alcaldes irresponsables y limitaditos en el mejor de los casosvendieron bienes públicos en lugar de comprar más tierra. Por cierto, las administraciones panistas, que fue en la época que hubo excedentes petroleros y más dinero que nunca, no hicieron nada ni compraron terrenos para la ciudad. El drenaje profundo debió construirse en esos años, los noventa, ahora hay que hacer mucho más, el ayuntamiento debe adquirir manzanas completas a los alrededores de las torres existentes o por autorizar para combatir el déficit de áreas verdes, tumbar casas y construir bosques urbanos allí. Mejoraría el clima; actuarían como filtro natural del aire; amortiguarían el ruido de giros y vehículos contaminantes; sustentarían la biodiversidad; se podrían ampliar calzadas, avenidas y calles, y permitirían infiltrar el agua de lluvia evitando inundaciones. Solo es necesario gobernantes capaces, humanistas y ajustados a la moral pública, no de actores de “pacotilla” como los actuales ni “urbanistas” paleros de la sociedad económicaempresarial. La solución a las inundaciones depende de la eficiencia en la administración gubernamental. ¡Simple!
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