
Por Iván García Medina
La columna Cúpula de Mural volvió a exhibir una realidad incómoda para el PAN Jalisco: la ausencia de liderazgo de su dirigente estatal, Juan Pablo Colín.

Mientras la activista y militante panista Mirelle Montes presentó ante el IEPC una denuncia contra Movimiento Ciudadano y la alcaldesa de Guadalajara, Verónica Delgadillo, por presuntos actos anticipados de campaña, llamó la atención que el presidente estatal del partido no la acompañara.
Leamos parte del trascendido:
“AGUERRIDA como es, la panista Mirelle Montesse lanzó al IEPC y presentó una queja contra Movimiento Ciudadano y la alcaldesa Verónica Delgadillo por presuntos actos anticipados de campaña. Lo hizo con la cachucha del PAN”.
La pregunta es inevitable: ¿dónde está la dirigencia cuando una de sus propias militantes decide dar la batalla política?
Mirelle Montes ha mantenido una participación constante en causas ciudadanas y en la defensa de las posiciones de Acción Nacional. Sin embargo, parece que su activismo no encuentra eco en una dirigencia que luce distante de la militancia y cada vez más alejada de su papel como oposición.
En un momento en que Morena avanza y Movimiento Ciudadano consolida posiciones, el PAN necesita liderazgo, estrategia y presencia. Lo que no necesita es una dirigencia ausente.
Las percepciones cuentan en política. Y hoy la percepción que crece dentro y fuera del panismo es que Juan Pablo Colín parece más cómodo administrando acuerdos que encabezando una oposición firme.
Mientras algunos militantes salen a dar la cara, otros simplemente no aparecen.
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